"CYBER BULLYING"
A la
particularidad del acoso escolar a través de las redes sociales o los medios
informáticos/digitales, se le conoce como acoso virtual o acoso cibernético (en
inglés, cyberbullying). En él, se
utilizan los medios digitales para acosar, ya sea mediante mensajes de texto,
voz, fotos, videos o audios, a uno o varios niños, divulgando información personal, falsa, o de
contenido sensible para ellos.
Aunque el
acoso en el recinto del colegio, continúa sucediendo con regularidad, los niños
de hoy en día están viviendo una nueva forma de acoso que se hace posible
gracias a los nuevos avances tecnológicos. Hace unos años, ni siquiera se había
inventado el término cyberbullying, pero los tiempos cambian y desgraciadamente,
los niños se mantienen al corriente de los cambios con mucha más facilidad que
los adultos. (Ver Kowalski,
Limber y Agatston, para un análisis más detallado).
Sin entrar
en los distintos delitos penales que este acoso puede conllevar, produce un
daño psicológico a la persona atacada, causando entre otros muchos casos,
ansiedad, angustia emocional, o preocupación. Este tipo de acoso puede ser
difícil de detectar ya que sus consecuencias suelen ser psicológicas.
El número de
niños y adolescentes que sufren el acoso de sus compañeros a través de las
redes sociales, crece casi tan rápido como la posibilidad de acceso que tienen,
cada vez desde edades más tempranas, al mundo cibernético.
Muchas de
las personas acosadoras se sienten más protegidas al hacerlo a través de
internet, puesto que pueden hacerlo, si quieren, de manera casi anónima.
Además, al hacerlo a través de un teclado y un monitor, se puede decir que se
sienten más valientes que al hacerlo delante de la víctima.
Es muy
importante que los padres o tutores, supervisen el uso que hacen los niños de
las redes sociales, así como las personas con las que se relacionan y la forma
en que lo hacen a través de éstas. De esta manera, podrán prevenir o detectar
casos de ciberacoso que estén sufriendo o provocando los niños.
¿A qué podemos llamar acoso cibernético?
En el libro
“Cyberbulling and Cyberthreats”, Nancy Willard (2006) se enumeran una serie de
conductas que pueden considerarse casos de ciberacoso:
- Insultos electrónicos: Cuando dos alumnos, o uno de ellos al menos, intercambian insultos a través de la red. Estos insultos además pueden ser realizados en sitios públicos como chats o foros de debate.
- Hostigamiento: Palabras o actos que molestan, alarman o generan una alteración emocional en una persona. Si además se acompañan de amenazas podemos estar hablando de una cyber-persecución.
- Denigración: El acosador cuelga en un portal web información despectiva y falsa respecto de otra persona.
- Suplantación: El acosador se hace pasar por la víctima y realiza todo tipo de acciones negativas en su nombre. Una vez consiguen sus claves de acceso a las redes sociales o direcciones de correo electrónico, pueden colgar en la red información sensible, ofensiva o falsa, además de remitírsela a los contactos de la víctima.
- Desvelamiento y sonsacamiento: Los acosadores difunden información comprometida del acosado que previamente han obtenido de él de forma ilícita.
- Exclusión y ostracismo: Todos los niños quieren sentirse acogidos dentro de un grupo de alumnos. “Buena parte de nuestra conducta social está guiada por nuestros intentos de ser aceptados por otras personas y evitar quedar excluidos, lo que se denomina “muerte social”. La exclusión dentro del mundo de la red tiene unas consecuencias emocionales igual de serias que en el mundo real”. (Kowalski, Limber y Agatston).
- Grabaciones: Método tristemente muy difundido. Mientras que unos alumnos se encargan de acosar o agredir a otro, hay otras terceras personas que se encargan de grabarlo en vídeo, para posteriormente colgarlo en internet. Estas personas, en la gran mayoría de ocasiones, no se dan cuenta de que son tan responsables del acoso como la persona que está agrediendo física o verbalmente a la víctima.
¿A través de que métodos se puede realizar el acoso cibernético?
La
mensajería instantánea, el correo electrónico, las redes sociales o los chats
son los principales medios a través de los cuales se produce el cyberbullying.
Aplicaciones
de mensajes como Whatsapp, de la que disponen hoy en día casi la totalidad de
los jóvenes en sus teléfonos móviles, facilita el contacto entre personas. Como
casi todo, al igual que genera un beneficio para muchos usuarios, puede ser
utilizada para molestar o acosar a otras personas. Este acoso pasa a sufrirse
las 24 horas del día y debido a la dificultad que supone controlar los mensajes
que envían y reciben los niños, y con quién y de qué manera se comunican, es
muy difícil detectar los casos de acoso.
Aunque
existe una edad mínima para registrarse y usar la mayoría de las redes
sociales, simplemente engañando y diciendo que tienen una edad distinta a la
real, cualquier niño, en un minuto, puede hacer uso de las mismas. Redes como
Facebook, Instagram o Twitter, fomentan que los usuarios suban información,
fotos o publiquen sus intereses personales y creen perfiles sociales de ellos
mismos. Si juntamos eso a la facilidad que supone hacer “amigos” en estos
sitios, cuando no se conoce o no se tiene la suficiente claridad de lo que se
está publicando, puede generar un grave peligro.
El mal uso
de estas aplicaciones o tecnologías informáticas, ha fomentado que el acoso
salga de lugares relacionados con la escuela y llegue a las casas de cada uno
de los niños. El acoso ya no solo se produce dentro del colegio, sino que se
puede estar sufriendo en cualquier parte, y en cualquier momento. Los padres
deben de enseñar a sus hijos a usar estos medios y explicarles los peligros que
ello conlleva.

